Las sabias palabras que pronunció el ilustre Joaquín V. González en su recordado discurso denominado “Lección de optimismo” nos caben a todos por igual en nuestro quehacer cotidiano. “¡Trabajo va a tener el Enemigo para desalojarme a mí del campo de batalla! El territorio de mi estrategia es infinito, y puedo fatigar, desconcertar, desarmar y aniquilar al adversario, obligándolo a recorrer distancias inmensurables, a combatir sin comer, ni beber, ni tomar aliento, la vida entera…”, dijo el notable riojano.
De todas maneras, algunos parecen actuar y tomar al pie de la letra este fragmento, pero sin realizar siquiera un análisis real de sus estrategias y las repercusiones de estas. Sobre todo, aquellos que tienen actualmente en sus manos el manejo ejecutivo y político del país.
Muchas de las desconcertantes decisiones que viene tomando nuestra Presidenta durante su gestión asustan. Y sea quien fuere el próximo Presidente, deberá esmerarse, entre tanto caos, desorden y pasiones sin mucho sentido, para corregir el rumbo necesario que permita la construcción del país que todos queremos. Ojalá pronto tengamos los argentinos la verdadera lección de optimismo que tanto necesitamos.

