Hay secretos que merecen ser contados. El que revela parte de la historia del Augusta National Golf Club es uno de los mejores casos; veamos de qué se trata.
En 2002, el diario norteamericano USA Today obtuvo una copia secreta de los miembros del Augusta National, club anfitrión del Torneo de Maestros. Los nombres de esa lista mostraron (y muestran) al club como uno de los más selectos del mundo, con un dato relevante: el promedio de edad de ellos, por aquel entonces, era de 72 años. Vale destacar que más de la tercera parte son personas retiradas y provienen de industrias como la petrolera, de la banca y las finanzas, de la manufactura y de las principales multinacionales. Ese listado, que poco se ha modificado desde entonces, es muy interesante y muestra a personajes como Warren Buffett, Jack Welch y Arnold Palmer entre sus más famosos componentes.
Para ser miembro del Augusta National no es suficiente con ser rico y famoso. Lo más importante es ser rico y discreto. En su momento, USA Today intentó entrevistar a varios de los socios del club, y la respuesta siempre fue la misma: el presidente es el único que puede hablar en representación de Augusta National. De todas maneras, varias cuestiones muy interesantes se lograron conocer.
Una mirada más profunda en los secretos de esta sociedad tan particular nos revela lo siguiente:
La mayoría de los miembros de Augusta han tenido una participación muy importante como hombres de estado y del mundo de la política estadounidense. Entre ellos encontramos a George Shultz (fue Secretario de Estado), Nicholas Brady (fue Secretario del Tesoro), Melvin Laird (fue Secretario de Defensa) y Carl Sanders (fue Gobernador de Georgia).
En lo que se refiere a directivos de grandes corporaciones, encontramos a Buffett (CEO de Berkshire Hathaway), Peter Coors (Director de Coors Brewing), Kenneth Chenault (Director y CEO de American Express), Lou Gerstner (Director de IBM), Roger Penske (Director de Penske Corp y a Jack Welch (fue CEO de General Electric), entre tantos otros.
Para ingresar como socio de la exclusiva institución, los aspirantes tienen que ser elegidos por los miembros actuales. En este sentido, juega también un papel fundamental las relaciones familiares. De todas maneras, este tipo de conexiones no asegura nada.
Otro dato interesante nos muestra el rango de edad entre los miembros. En 2002 el más viejo era Ben Gilmer, de Georgia, con 97 años. En tanto, el más joven resultaba Jefferson B.A. Knox, también de Georgia, con 39 años.
En el caso de Augusta, ahora sabemos algunas cosas más. Muchos de los aspirantes para ingresar tuvieron que esperar varios años para que esto suceda. Tal es el caso de Bill Gates, que ahora puede vestir orgulloso su chaqueta verde. A modo de comparación, el Augusta National Golf Club es una versión golfística de la Sociedad de los Poetas Muertos. Nadie aplica para ser socio: tienes que ser invitado, siempre contando con una rara combinación de dinero, influencias y amigos.
Un miembro de la entidad, que pidió no ser identificado, ofreció una mirada interior sobre cómo opera el club. Entre otras cosas dijo que los socios tratan de mantenerse siempre en una cantidad de alrededor de 300 miembros. El número de nuevos asociados está determinado sobre cuanto miembros activos mueren o dejan el club. Cada vez que alguien muere se informa de manera especial a los socios sobre esta situación.
En la actualidad, Augusta tiene una lista de espera de futuros socios, con más de 300 aspirantes. Ellos han sido nominados por amigos que actualmente son miembros del club, pero de todas maneras saben que no será fácil ingresar al club más selecto del mundo.
En cuanto a la participación de las mujeres en la historia de Augusta National, vale destacar que no pueden ser socias de la institución. Solamente pueden jugar en el célebre trazado inundado de magnolias si son invitadas. Vale conocer un dato: durante el año las mujeres no llegan a totalizar 1000 vueltas a la cancha participando bajo esta condición.
En Augusta National recién se admitió al primer socio afro-americano en 1990. Mucho se ha dicho sobre la discriminación en el club, pero la posición de los directivos es clara: “formamos un club privado, y tenemos el derecho de aceptar quienes, y quienes no, pueden formar parte de nuestra entidad”, se escuchó varia veces decir.
En este contexto, Martha Burk, ferviente luchadora por los derechos de las mujeres, aduce que esta posición es discriminatoria ya que durante la disputa del Masters no se hace diferencias en cuando a la participación del público durante el torneo. La posición del club en este sentido es muy simple: los directivos de Augusta explican que el Torneo de Maestros está separado de la entidad como tal. “El Masters es uno de los principales torneos del mundo y está incluido en nuestra cancha. Esto no quiere decir que cualquiera puede luego ser miembro de nuestro club. Augusta National es un club privado 51 semanas al año que, generosamente, una vez en el año, durante siete días, abre las puertas al público en general”, resumen.
Más allá de esto, Burk insiste en que Augusta National debe comportarse como una entidad del siglo XXI. Pero los socios disfrutan el club tal como es, que de alguna manera respeta los principios que tuvieron el legendario Bobby Jones y el empresario Cliff Roberts cuando lo fundaron en 1931.
Adaptación del artículo publicado en USA Today por Michael McCarthy y Erik Brady, en colaboración con Gary Mihoces.

