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Edificio del Congreso de la Nación Argentina.La democracia tiene como principio que toda autoridad emana del pueblo y se materaliza en la participación de éste en la gestión administrativa estatal. Pero cuanto habrá de verdad en la historia de nuestro país sobre la autoridad que surge del pueblo, que libremente debería elegir mediante el sufragio los candidatos a ocupar cargos públicos, ejecutivos y legislativos, pero que se ve condicionado a la hora de preferir a sus dirigentes por otros factores.

Ya se preguntaba Juan Bautista Alberdi en sus Bases: “¿Cómo hacer de nuestras democracias en el nombre, democracias en la realidad? ¿Cómo cambiar en hechos nuestras libertades escritas y nominales? ¿Por qué medios conseguiremos elevar la capacidad real de nuestros pueblos a la altura de sus constituciones escritas y de los principios proclamados?”

El río Anhidro de la ciudad de Amaurota, en la Utopía de Tomás Moro, vale como ejemplo del vacío de representatividad que siempre hemos experimentado los argentinos. Nuestra democracia es como un río sin agua, que corre por su lecho sin humedecerlo. Nuestra representatividad esta marcada a la hora de votar por la extorsión que la mayoría de los políticos ejercen sobre el grueso de los electores. Ni más ni menos. Creo que vale esta comparación para analizar la falta de identificación de los electores en sus candidatos, lo que atenta contra la consolidación de la democracia.

Pero hablar de esto no es nuevo; al contrario. La historia nos dice que, desde mediados del siglo XIX, unos “pocos” han hecho lo posible para que nuestros gobernantes sean los que convienen a los intereses de los grupos minoritarios con poder. Y esto bajo cualquier costo. Y si alguien osó ocupar un sitial preferencial de conducción sin el consentimiento de esos “pocos”, a pesar de la aprobación de los votantes, ellos se encargaron de que este no dure mucho tiempo administrando los intereses de quienes lo eligieron.

Y de esta manera venimos escribiendo la historia de nuestro país, lo que no permite robustecer nuestro sistema de gobierno. Salvando diferencias, los procesos eleccionarios de los últimos años son un claro ejemplo de la puesta en escena que se monta en cada sufragio para elegir autoridades.Con esto no quiero decir que los votos en las urnas no sean genuinos. Al contrario; cada uno de ellos tiene impreso correctamente el nombre del candidato. Pero parece ser que a la hora de votar los electores lo hacen con el estómago, pensando en lo que le dio o le va a dar de comer el candidato. ¿Alguna vez vieron alguien que realice un verdadero proceso de pensamiento con su vientre? Allí radica el problema del fortalecimiento de la democracia en nuestro país. Lamentablemente, la pobreza y el hambre es lo que abunda. Y es lo que manda en la mayoría de la gente. Por lo pronto, esto no deja que las personas elijan a conciencia los candidatos que los representen democráticamente. Y la ecuación es simple: si no hay representatividad verdadera a partir de la decisión sobre una opción, no hay democracia.

Ojalá, algún día, logremos que la mayoría de la población vote a sus candidatos con sabiduría, y no a partir de las dádivas de los postulantes a cargos públicos. Cuando esto suceda, recién comenzaremos a hablar de la consolidación de la democracia.

* Ensayo presentado en marzo de 2004 para participar de la selección, realizada por la Embajada de los Estados Unidos, de tres jóvenes que representamos a La Argentina en la “Cumbre de Liderazgo Internacional de las Américas”. El encuentro tuvo lugar en junio de 2004 en Quito, Ecuador, en ocasión de la Asamblea Anual de la Organización de los Estados Americanos.

Las sabias palabras que pronunció el ilustre Joaquín V. González en su recordado discurso denominado “Lección de optimismo” nos caben a todos por igual en nuestro quehacer cotidiano. “¡Trabajo va a tener el Enemigo para desalojarme a mí del campo de batalla! El territorio de mi estrategia es infinito, y puedo fatigar, desconcertar, desarmar y aniquilar al adversario, obligándolo a recorrer distancias inmensurables, a combatir sin comer, ni beber, ni tomar aliento, la vida entera…”, dijo el notable riojano.

De todas maneras, algunos parecen actuar y tomar al pie de la letra este fragmento, pero sin realizar siquiera un análisis real de sus estrategias y las repercusiones de estas. Sobre todo, aquellos que tienen actualmente en sus manos el manejo ejecutivo y político del país.

Muchas de las desconcertantes decisiones que viene tomando nuestra Presidenta durante su gestión asustan. Y sea quien fuere el próximo Presidente, deberá esmerarse, entre tanto caos, desorden y pasiones sin mucho sentido, para corregir el rumbo necesario que permita la construcción del país que todos queremos. Ojalá pronto tengamos los argentinos la verdadera lección de optimismo que tanto necesitamos.

El mapa de un territorio llamado Vinlandia en el siglo XV, el primero conocido en mostrar parte de América antes de que Cristóbal Colon llegara al continente, es casi con absoluta certeza genuino, dijo ayer un experto danés.

Las controversias han rodeado al mapa desde que salió a la luz en la década de 1950, ya que muchos eruditos sospecharon que se trataba de un engaño para probar que los vikingos fueron los primeros europeos en llegar a Norteamérica.  “Todas las pruebas que hemos hecho durante los últimos cinco años -sobre los materiales y otros aspectos- no muestran signos de falsificación”, precisó René Larsen, rector del Colegio de Conservación que depende de la Academia Real de Bellas Artes danesa.

El mapa muestra Groenlandia y una isla ubicada al oeste del océano Atlántico identificada como “Vinilanda Insula” que haría referencia al territorio de Vinlandia y aparece citado en las sagas islandesas. Los eruditos vinculan actualmente a Vinlandia con los asentamientos de los vikingos establecidos cerca del año 1.000 D.C.

Eruditos de EEUU han estimado la fecha del mapa por medio de pruebas de carbono en alrededor del año 1440,  50 años antes de que Colón “descubriera” el Nuevo Mundo en 1492, y creen que fue trazado para un consejo eclesiástico en Basilea, Suiza. El mapa de Vinlandia, de ser genuino, demostraría que el Nuevo Mundo fue conocido no sólo por los vikingos, sino también por otros europeos al menos medio siglo antes del viaje de Colón.

Fuente: Reuters

Atento a la situación que vivimos actualmente en relación a la Gripe A, me gustaría comentar un par de cosas. Es de fundamental importancia que se comparen los casos de muerte y enfermedad entre quienes sufren de Gripe A y quienes padecen de otro tipo de dolencias similares, como por ejemplo, la gripe común. Eso mostrará a la población cuál es la real gravedad del asunto. Otro tema clave es no comparar las medidas de prevención que se toman en nuestro país con aquellas que se deciden en el hemisferio norte. Vale recordar que en la actualidad nos encontramos en plena temporada invernal, durante la cual los casos de contagio de enfermedades respiratorias son mayores que los que suceden durante el verano.

Carta al Director publicada en el diario La Gaceta de Tucumán, el 3 de julio de 2009. Para leer la carta completa hacer click en: Cartas de lectores.

Con la velocidad de la luz se transmite información sobre el avance de la gripe A en todos los medios. Sería bueno, para tranquilizar a la población, reflejar aquellos datos que muestran cuántas personas al año mueren en nuestro país con motivo de otro tipo de gripe y cuadros similares. De esta manera, podremos saber también cuál es la gravedad de la situación y los profesionales responsables podrán tomar las medidas adecuadas.

Carta al Director publicada en el diario La Nación, el 4 de julio de 2009. Para leer la carta completa hacer click en: Cartas de lectores.

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